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EXPOSICIÓN DEL CENTENARIO

Haga clic en cualquier póster para escuchar el podcast y visitar la exposición virtual

Bienvenidos a la Exposición del Centenario
Anhelo de la verdad
Entre el miedo y la inspiración
Mi corazón es como un río de lágrimas
La llave para descubrir un gran secreto
Un grano de arroz es mayor que la Tierra
Ángeles abren paso por un bosque oscuro
Perdonar - Amar - Unir
¿Cuál es la promesa que nunca debe romperse?
Las familias que aman pueden cambiar el mundo
Dejando un legado de amor
El amor traerá la unificación
Permita la libertad religiosa en la Unión Soviética
Se puede dividir la tierra, pero no sus gentes.
¿Cuál es el objetivo de la religión del siglo XXI?
El deporte es un medio para crear la paz mundial
La solución a la pobreza y el hambre
Soñemos con un mundo de paz
Interdependencia, prosperidad mutua, valores universales
Red mundial de mujeres por la paz
Apoyando a los héroes y heroínas de la paz
Solución a los problemas actuales
Abraza el mundo

EXPOSICIÓN VIRTUAL

Bienvenidos a la Exposición del Centenario

Bienvenido a esta exposición que celebra el centenario del nacimiento de Sun Myung Moon y honra el trabajo de su vida. Su vida fue realmente extraordinaria y estamos orgullosos de presentar esta recopilación de los principales aspectos de su vida, obra e ideas.

Muchas de las citas que ves en las pantallas están tomadas del libro que escribió hacia el final de su vida, titulado "Sun Myung Moon: una vida consagrada a la paz". En este pequeño volumen, resume sus lecciones de su vida y comparte la motivación y el propósito detrás de sus logros más notables.

Para lograr la paz en el mundo he pasado mi vida yendo a los lugares más humildes y retirados. Conocí a madres africanas que sólo podían contemplar con impotencia cómo sus hijos morían de hambre, y me encontré con padres sudamericanos que vivían junto a ríos repletos de peces, pero que no podían sustentar a sus familias con la pesca. Al principio, lo único que hice fue compartir con ellos mi comida, pero a cambio ellos me brindaron su amor.

Soy una persona polémica. La sola mención de mi nombre genera revuelo en el mundo. Nunca he buscado dinero ni fama, me he pasado la vida hablando únicamente de paz. Sin embargo, he sido etiquetado con insultos, rechazado y apedreado. Muchos no están interesados en saber lo que digo ni lo que hago, sólo buscan oponerse.

He sido encarcelado injustamente seis veces en mi vida, bajo el colonialismo del imperio japonés, por el régimen comunista norcoreano de Kim Il Sung, durante el gobierno de Syngman Rhee en Corea del Sur e incluso en los Estados Unidos; a veces fui golpeado con tanta saña que mi carne se desgarró. Hoy, sin embargo, no guardo ni la más pequeña herida en mi corazón. Las heridas antiguas desaparecen fácilmente en presencia del verdadero amor. Hasta los enemigos desaparecen sin dejar rastro cuando hay amor verdadero. El verdadero amor es el impulso del corazón de dar, dar y querer seguir dando. El verdadero amor se olvida incluso de lo que ya dio, y vuelve a dar.

Recientemente, un número creciente de gente se ha interesado por saber más de mí. Para satisfacer su curiosidad, he mirado restrospectivamente mi vida y he anotado sinceramente mis recuerdos en este libro. Espero tener otras oportunidades de transmitir las historias que no se han podido incluir en este primer volumen.

Quiero enviar un amor infinito a todos los que han creído en mí, que han permanecido a mi lado y compartido sus vidas conmigo, superando muchos momentos difíciles, y especialmente a mi esposa, Hak Ja Han, a quien estoy profundamente agradecido por haber luchado a mi lado para escalar las más altas cumbres.

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Anhelo de la verdad

Puntos centrales de Rev. Moon expresados en las enseñanzas del Principio Divino

Dios es el Padre y Madre celestial y nosotros somos hijos de Dios. Una familia bajo Dios.

Somos seres eternos que pasamos por tres etapas de la vida: en el útero, la vida en la tierra y el mundo espiritual eterno. La forma en que vivimos en este mundo tiene un profundo impacto en nuestras circunstancias en el próximo.

La humanidad se alejó del Padre y Madre Celestial hace mucho tiempo, causando un sufrimiento inconmensurable a Dios y a todas las personas. Dios no puede resolver este problema solo.

La historia es el registro de los angustiados esfuerzos del Padre y Madre Celestial a través de todas las religiones para reunir a esa familia perdida y separada de nuevo.

Dios envió a los Verdaderos Padres para poner fin a los últimos días de sufrimiento y ahora está comenzando una nueva historia del cielo.

Dios te necesita. Él los necesita a todos.

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Entre el miedo y la inspiración

Cuando tenía dieciséis años experimentamos una gran tragedia: en un mismo año cinco de mis hermanos pequeños murieron. No hay palabras para describir la angustia y el dolor de nuestros padres por la pérdida de cinco de sus trece hijos en tan poco tiempo. La muerte parecía propagarse. Otros miembros de nuestro clan perdieron su ganado. En una ocasión, una vaca de unos parientes murió de repente, aunque gozaba de perfecta salud. En otra casa, murieron varios caballos, uno tras otro. Y en un tercer hogar de familiares nuestros murieron siete cerdos en una noche.

El sufrimiento de una familia parecía conectado al sufrimiento de la nación y del mundo. A mí me inquietaba cada vez más ver la miserable situación del pueblo coreano bajo el régimen tiránico japonés. La gente no tenía ni para comer. A veces se veían obligados a buscar hierbas, cortezas de árbol o lo que podían encontrar, y hervirlas para comer. Las guerras en todo el mundo parecían no tener fin.

Entonces, un día leí en el periódico la noticia del suicidio de un estudiante de secundaria, de mi misma edad. «¿Por qué murió?», me pregunté. «¿Qué podría haber conducido a una persona a matarse a una edad tan temprana?» La noticia me dejó destrozado, como si le hubiera ocurrido a alguien cercano a mí. Lloré desconsoladamente durante tres días y tres noches, con el periódico abierto por la página con ese artículo. Las lágrimas no dejaban de brotar y no podía detenerlas.

No comprendía la razón de tantos acontecimientos extraños, ni que los trágicos sucesos le ocurriesen a gente buena. Ver los huesos de mi bisabuelo me había inducido a empezar a cuestionarme sobre la vida y la muerte, y todos esos misteriosos sucesos en nuestra casa y en el entorno me llevaron a buscar en la religión. Pero la Palabra de Dios que escuchaba en la iglesia no era suficiente, por sí sola, para darme las respuestas claras que estaba buscando. Para aliviar la frustración de mi corazón, comencé de un modo natural a sumergirme en la oración.

«¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué ocurre cuando morimos? ¿Existe un mundo para el alma eterna? ¿Existe realmente Dios? ¿Es Dios realmente todopoderoso? Si lo es, ¿por qué no hace nada y se limita a observar las penas del mundo? Si Dios creó este mundo, ¿creó también el sufrimiento que hay en él? ¿Qué acabará con la trágica ocupación japonesa de Corea? ¿Qué sentido tiene el sufrimiento del pueblo coreano? ¿Por qué los seres humanos se odian, luchan y hacen la guerra?

Mi corazón rebosaba de estas preguntas serias y fundamentales. Nadie podía responderme fácilmente, por lo que mi única opción fue rezar. La oración me ayudó a encontrar consuelo. Cuando le formulaba a Dios esos problemas inquietantes que habitaban en mi corazón, todo mi sufrimiento y mi pena se esfumaban. Empecé a pasar cada vez más tiempo en oración hasta el punto que, finalmente, empecé a rezar toda la noche. Un día, al fin, tuve una experiencia especial y valiosa en la que Dios respondió a mis plegarias. Ese día será siempre el recuerdo más valioso y memorable de mi vida, un día que nunca podré olvidar.

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Mi corazón es como un río de lágrimas

Por mucho que lo intentaba no podía librarme, ni por un momento, del recuerdo de mi encuentro con Jesucristo. Ese encuentro con él cambió por completo mi vida. La triste expresión de su rostro quedó grabada en mi corazón como un estigma, y no podía dejar de pensar en ella. A partir de ese día, me sumergí por completo en la palabra de Dios. A veces me rodeaba una oscuridad perenne y me oprimía un dolor tan grande que me era difícil respirar. En otras ocasiones mi corazón estaba lleno de alegría, como si estuviera viendo el sol amanecer en el horizonte. En un esfuerzo por calmar mi corazón y las lágrimas, compuse el siguiente poema:

CORONA DE GLORIA

Cuando dudo de la gente, siento dolor.
Cuando juzgo a otros, se me hace insoportable.
Cuando odio a la gente, mi existencia carece de todo valor.

Sin embargo, si creo, soy engañado.
Si amo, soy traicionado.
Sufriendo y doliente en esta noche, con mi cabeza entre las manos,
¿Me equivoco?

Sí, me equivoco.
Aunque seamos engañados, aún hemos de creer,
Aunque seamos traicionados, aún hemos de perdonar.
Amar completamente, incluso a quienes te odian.

Seca tus lágrimas y recibe sonriendo
a quienes no conocen más que el engaño,
y a quienes traicionan sin remordimiento.

¡Oh, Maestro!, el dolor de amar!
Mira mis manos.
Pon tu mano sobre mi pecho.
Mi corazón estalla, tal es mi agonía.

Pero cuando amé a quienes actuaron contra mí,
fui victorioso.
Si también tú haces lo mismo,
Yo te daré la Corona de Gloria.

Tuve experiencias similares varios días que me transportaron a un mundo de oración cada vez más profunda. Recibí nuevas palabras de verdad directamente de Jesús y quedé completamente cautivo de Dios. Empecé a vivir de una manera radicalmente diferente. Tenía muchas cosas en que pensar y, gradualmente, me convertí en un muchacho de pocas palabras.

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La llave para descubrir un gran secreto

Tuve muchos trabajos distintos mientras estudiaba en Japón. Fui conserje en un edificio de oficinas, escribí cartas para personas analfabetas, trabajé en varias obras y fui capataz y hasta adivino. Cuando necesitaba dinero rápido, escribía caligrafía y la vendía. Con todo, nunca me retrasé en mis estudios. Pensaba que todo eso era parte de mi proceso de formación. Hice todo tipo de trabajos y conocí a muchas personas. En el proceso aprendí mucho sobre la gente. Gracias a estas experiencias ahora puedo tener una clara idea de cómo se gana la vida alguien y si es buena persona, con sólo echarle un vistazo. No tendré que sopesar varios pensamientos en mi mente, porque mi cuerpo será el primero en decírmelo.

Sigo creyendo que, para que alguien desarrolle un buen carácter, necesita experimentar muchas dificultades antes de cumplir los treinta años. Tiene que descender al crisol de la desesperación, en lo más profundo de la existencia humana, y experimentar lo que se siente allí. Ha de descubrir nuevas oportunidades en medio del infierno. Sólo si salimos de las profundidades de la desesperación y nos redeterminamos, renaceremos como pioneros de un nuevo futuro.

En ese tiempo me di cuenta de algo: «La relación entre Dios y nosotros es como la de un padre y sus hijos. Dios está profundamente triste viendo el sufrimiento de la humanidad». En ese momento, todos los secretos del universo quedaron resueltos en mi mente. Fue como si de repente alguien hubiera encendido un proyector de cine. Todo lo que había sucedido, desde el tiempo en que la humanidad rompió el mandamiento de Dios, pasó claramente ante mis ojos. Lágrimas ardientes manaban sin cesar de mí. Caí de rodillas, inclinando mi cabeza hasta el suelo. Durante mucho tiempo no pude levantarme. Igual que mi padre me llevaba a casa a cuestas cuando era niño, puse mi cuerpo en el regazo de Dios y dejé que mis lágrimas brotasen. Nueve años después de mi encuentro con Jesús, mis ojos se habían finalmente abierto al verdadero amor de Dios.

Jesucristo se me apareció siendo yo un joven de dieciséis años porque quería que conociera la raíz del pecado original que la humanidad había cometido, y para crear un mundo de paz donde el pecado y la caída ya no existieran. Había recibido una seria directriz de Dios, expiar los pecados de la humanidad y crear el mundo de paz que Él creó originalmente. El mundo de paz que Dios desea no es un lugar al que iremos después de morir. Dios quiere que el mundo en que vivimos ahora sea completamente pacífico y feliz, tal como Él lo hizo en el principio. Ciertamente, Dios no creó a Adán y Eva para que sufrieran. Tenía que da a conocer al mundo esta verdad increíble.

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Un grano de arroz es mayor que la Tierra

El dolor que produce el hambre sólo puede entenderlo quien lo haya experimentado. Cuando una persona tiene hambre, un simple grano de arroz se convierte en algo muy valioso. Incluso ahora me pongo tenso sólo de pensar en Heungnam. Es difícil creer que un solo grano de arroz pueda estimular tanto al cuerpo, pero cuando estás realmente hambriento sientes por la comida una nostalgia que te hace llorar. Cuando estás bien alimentado el mundo te parece grande, pero para un hambriento, un grano de arroz es más grande que la Tierra, su valor es enorme.

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Ángeles abren paso por un bosque oscuro

Dos cosas debemos dejar a nuestros descendientes antes de morir. Una es la tradición y la otra la educación. Un pueblo sin tradición fracasará. La tradición es el alma que permite a un pueblo avanzar; un pueblo sin alma no puede sobrevivir. El segundo valor más importante es la educación. Para iniciar un nuevo futuro, necesitamos, de un lado, transmitir a nuestros descendientes la tradición que se nos ha legado durante miles de años, y también proporcionarles educación en cosas nuevas.

Al tiempo que fundaba la compañía de danza, también establecí la Escuela de Artes Little Angels, más tarde llamada Escuela de Arte Sunhwa. Su objetivo era difundir en el mundo nuestros ideales a través de las artes. Desde 1965, cuando actuaron por primera vez en los Estados Unidos, los Little Angels han ido presentando la hermosa tradición de Corea en todo el mundo. Fueron invitados por la familia real británica para actuar en presencia de Su Majestad la reina Isabel II. También participaron en la celebración del bicentenario de la independencia de los Estados Unidos, donde actuaron en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas. Dieron un espectáculo especial para el presidente Richard M. Nixon y formaron parte del Festival de cultura y artes escénicas que fue parte de los Juegos Olímpicos de Seúl. Los Little Angels son conocidos en todo el mundo como embajadores culturales de paz.

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Perdonar - Amar - Unir

Volví a Estados Unidos a finales de 1971. Tenía tareas que llevar a cabo allí, pero no fue fácil llegar. No era la primera vez que iba a ese país, pero esta vez tuve que esperar un tiempo inusualmente largo para recibir mi visado. Algunos miembros de la iglesia sugirieron que retrasara mi partida, pero no podía. Explicárselo era complicado, pero era importante que saliera de Corea en la fecha planeada. Así que decidí ir primero a Japón y solicitar el visado a EE.UU. mientras estaba allí. Tenía prisa por salir de Corea.

En los años setenta, EE.UU. estaba metido de lleno en la guerra del Vietnam, y los activistas protestaban. El país estaba seriamente dividido. Los jóvenes iban buscando un sentido a sus vidas, experimentando con alcohol, drogas y amor libre, y en ese proceso desatendían sus almas eternas. Las religiones establecidas, que deberían haber guiado a estos jóvenes, no cumplían su papel. No les ayudaron a poner fin a su absurdo deambular y a retomar su vida con cordura. La cultura hedonista y materialista arrastró a muchos jóvenes, porque no tenían un lugar en el que descansar sus corazones.

Poco después de llegar a los Estados Unidos visité el país, hablando sobre «El nuevo futuro del Cristianismo» y «La voluntad de Dios para los Estados Unidos». Hablé frente a grandes audiencias, criticando las debilidades de EE.UU., como ningún otro lo habría hecho.

Proclamé que los EE.UU. fueron fundados en el espíritu puritano, y que en sólo doscientos años se habían convertido en el país más fuerte del mundo, porque habían recibido el amor ilimitado y la bendición de Dios. Les recordé a los asistentes que su libertad venía de Dios, pero que hoy los Estados Unidos habían dejado a Dios de lado. «Los EE.UU. tienen una gran tradición», les dije, «todo lo que tenéis que hacer es revivirla». Fui a los EE.UU. a hacer que despertara de nuevo el espíritu americano, a salvarlos de la destrucción, y a urgir a los norteamericanos a arrepentirse y volver a Dios.

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¿Cuál es la promesa que nunca debe romperse?

Naturalmente, el marido y la esposa deben confiar el uno en el otro y cultivar su amor. La promesa que más enfatizo a quienes se preparan para casarse es «enseñad a vuestros hijos a mantener la pureza sexual».

Es una promesa obvia, pero se ha vuelto difícil de mantener en la sociedad actual. Sin embargo, cuanto más empeora el mundo, más importante es cumplir estrictamente la promesa de la pureza sexual.

La perfección de los seres humanos y la paz en el mundo se consiguen a través de la familia. El propósito de la religión es que todos los seres humanos se transformen en personas de bien y logren así crear un mundo ideal de paz. Por mucho que se reúnan los políticos, no traerán la paz. Una potencia militar descomunal no traerá la paz. El punto de partida para lograr la paz es la familia.

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Las familias que aman pueden cambiar el mundo

En nuestras ceremonias de emparejamiento y matrimonio les pido a los novios y las novias que no rompan nunca las promesas que se hagan. En primer lugar, un esposo y una esposa deben siempre confiar y amarse el uno al otro. En segundo lugar, no deben dañar el corazón de su pareja. Tercero, deben educar a sus hijos y a sus nietos para que mantengan la pureza sexual. Y en cuarto lugar, todos los miembros de la familia deben ayudar y animarse unos a otros para convertirse en una familia verdadera e ideal. La castidad antes del matrimonio y la fidelidad en él son de máxima importancia. Esto es lo que les enseño para que vivan con el potencial más elevado como seres humanos, creando y manteniendo familias saludables. El matrimonio es más que la simple unión de un hombre y una mujer. Es una valiosa ceremonia de compromiso para llevar a cabo la obra de Dios de la creación. El matrimonio es el camino por el que un hombre y una mujer se unen, crean nueva vida y consolidan el amor verdadero. A través del matrimonio se crea un nuevo futuro; se forman sociedades, se construyen naciones. El mundo de paz de Dios se realiza con familias y matrimonios en su centro. El Reino de los Cielos de Dios se consigue en la familia. Así pues, maridos y esposas deben ser focos de paz.

El camino más corto para lograr un mundo ideal de paz son los matrimonios internacionales e interculturales. Cosas que nos llevaría aparentemente una eternidad, pueden lograrse milagrosamente en tan sólo dos o tres generaciones con este tipo de matrimonios. Para que pueda lograrse más rápidamente un mundo pacífico, la gente debería casarse trascendiendo sus fronteras nacionales y culturales con alguien de un país al que consideren enemigo. Puede que haya quien odie a gente de una determinada nación o cultura, y piense que nunca va a fijarse siquiera en ellos. Pero si alguien de esa nación se convierte en su cónyuge, esa persona ya ha recorrido la mitad de camino para ser parte de esa otra nación. Todo el odio desaparece. Si esto se repite dos o tres generaciones, las raíces del odio serán erradicadas.

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Dejando un legado de amor

No venimos a este mundo, ni nos vamos de él, por nuestra propia voluntad. No tenemos la capacidad de tomar decisiones sobre nuestro destino. Nacemos aunque no elegimos nacer, vivimos aunque no elegimos vivir y morimos aunque no elegimos morir. No tenemos autoridad sobre estos aspectos de nuestras vidas, así que, ¿cómo podemos presumir de que somos, de alguna manera, mejores que otros? No nacemos por nuestra propia voluntad, ni poseemos nada que sea nuestro para siempre, ni podemos evitar la muerte. De manera que cualquier jactancia por nuestra parte sólo sería patética

En algún punto, todo el mundo se despoja de su cuerpo como de ropa vieja, y muere. En coreano, «volver» es una forma común de decir «morir». «Volver» significa regresar de donde venimos, es decir, volver a nuestras raíces fundamentales. Todo en el universo se mueve en ciclos. La nieve que se acumula en los montes se derrite y fluye bajando por las laderas, y forma arroyos que luego se convierten en ríos que desembocan en el mar. El agua que fluye hasta el océano absorbe el calor de los rayos del sol, se convierte en vapor de agua, vuelve al cielo y se prepara para convertirse en copos de nieve o en gotas de lluvia. Volver a nuestro lugar de origen es, en realidad, lo que llamamos muerte. Entonces, ¿a dónde volvemos los seres humanos cuando morimos? El cuerpo y el corazón se unen para formar una vida humana, y la muerte es el acto de desprenderse del cuerpo. Así que vamos al lugar de donde viene el corazón.

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El amor traerá la unificación

Todas las religiones del mundo hablan de paz y de amor. Y sin embargo, se pelean por la paz y por el amor. Israel y Palestina hablan de paz y justicia, pero ambos practican la violencia, hasta que los niños se desangran y mueren. El Judaísmo, la religión de Israel, es una religión de paz, como lo es el Islam.

Con la vista puesta en lograr la paz en Oriente Próximo, me comuniqué con Arafat en doce ocasiones. Por supuesto, mis palabras para él nunca variaron. El camino de Dios siempre es el camino de la armonía, la búsqueda de la paz.

Llegar al despacho de Arafat fue extremadamente difícil. Quien se dirigiera a su oficina debía pasar ante guardias fuertemente armados y someterse por lo menos a tres chequeos corporales. Pero cuando los miembros de nuestra organización llegaron, Arafat, ataviado con su kefia (tocado tradicional palestino), les recibió calurosamente. Esta clase de relaciones no se construyeron en un día ni dos, viene de los tiempos en que nos dedicamos sinceramente a lograr la paz en Oriente Próximo. Fueron nuestros arduos esfuerzos y constante voluntariedad para arriesgar nuestras vidas en las zonas asoladas por el terror los que prepararon el camino para ser bien recibidos por los líderes religiosos y políticos a ese nivel. Requirió gran cantidad de recursos. Finalmente, nos ganamos la confianza de Arafat y de los dirigentes israelíes, que nos permitieron actuar de mediadores durante los estallidos de violencia en Oriente Próximo.

La Mezquita de Al-Aqsa, la tercera mezquita más sagrada del Islam después de la Meca y Medina, se encuentra en Jerusalén. Es el lugar donde se dice que el Profeta Muhammad (saws) ascendió al Cielo. El nuestro fue el único grupo interreligioso al que permitieron visitar todas las zonas de este templo. Los líderes de la mezquita guiaron a los líderes cristianos y judíos que habían participado en la marcha por la paz, a los espacios más sagrados de la mezquita. Pudimos abrir una puerta que había permanecido muy cerrada, y preparamos el camino para que los líderes musulmanes se comunicaran a un nuevo nivel con sus hermanos y hermanas cristianos y judíos.

A los seres humanos le gusta la paz, pero también el conflicto. Cogen a los animales más inofensivos y los hacen pelear. Hacen que los gallos se peleen y se picoteen con sus afilados picos hasta que la carne les cae a pedazos. Luego, esta misma gente se dirigirán a sus propios hijos y les dirán: «No pelees con tus amigos. Juega limpio». La razón fundamental de las guerras no tiene que ver con la religión ni la raza, sino que está conectada con lo más profundo del ser humano. A la gente le gusta atribuir las causas de los conflictos armados a factores como la ciencia o la economía, pero el verdadero problema fundamental está en los propios seres humanos.

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Permita la libertad religiosa en la Unión Soviética

En ese tiempo, Gorvachov era muy popular en la Unión Soviética, tras los éxitos de sus políticas de perestroika.

Durante años me había estado reuniendo con distintos presidentes de los EE.UU, pero la entrevista con el presidente Gorbachov era mucho más complicada. Me preocupaba lo difícil que sería lograr incluso una sola reunión con él. Tenía un mensaje que darle, y era muy importante que lo hiciera personalmente. Estaba reformando la Unión Soviética, auspiciando allí vientos de libertad, pero a medida que pasaba el tiempo era evidente que el propio Gorbachov se convertiría probablemente en blanco de la reforma. Si la situación no se controlaba, él mismo correría un gran peligro.

«Señor presidente, usted hizo algo grande», le dije. «Renunció a su puesto como secretario general de la Unión Soviética, pero ahora se ha convertido en el presidente de la paz. Gracias a su sabiduría y valentía, ahora tenemos la posibilidad de lograr la paz mundial. Usted ha hecho la más importante, eterna y bella obra para el mundo. Es usted el héroe de la paz que hizo la voluntad de Dios. El nombre que será recordado para siempre en la historia de Rusia no será el de Marx, Lenin ni Stalin, sino el de Mihail Gorbachov.

Elogié altamente la decisión del presidente Gorbachov de lograr la desintegración de la Unión Soviética, patria del comunismo, sin derramamiento de sangre.

En respuesta, el ex presidente Gorbachov dijo: «Reverendo Moon, me he sentido muy reconfortado por sus palabras. Escucharlas me da energía. Dedicaré el resto de mi vida a proyectos en pro de la paz mundial». Y me tomó firmemente de la mano.

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Se puede dividir la tierra, pero no sus gentes

Hoy en día, mucha gente habla de la unificación pacífica. Yo, sin embargo, ya hablaba de esto cuando nadie se atrevía siquiera a utilizar la expresión «reunificación pacífica», por temor a ser acusados de violar la Ley Anticomunista y la Ley de Seguridad Nacional. Hoy, cuando la gente me pregunta qué hacer para lograr la unificación, repito lo que siempre he dicho sobre este asunto: «Si los surcoreanos aman a Corea del Norte más que al Sur y los norcoreanos aman a Corea del Sur más que al Norte, podemos unificar la península hoy mismo».

Arriesgué mi vida para ir a Corea del Norte y reunirme con el presidente Kim en 1991 porque tenía ese tipo de amor. Logré acuerdos con el presidente Kim sobre reuniones de familias separadas, cooperación económica Norte-Sur, desarrollo del monte Kumgang como destino turístico, desnuclearización de la península coreana, y preparación de una cumbre Norte-Sur. Nadie pensaba que un anticomunista podía ir a un país comunista y abrir las compuertas de la unificación, pero acabé sorprendiendo al mundo.

«El Norte y del Sur deben unificarse», les dije, «pero ni las armas de fuego ni las espadas lo conseguirán. La unificación Norte-Sur no ocurrirá por la fuerza militar. Incluso la guerra de Corea fracasó en este sentido y es de necios pensar que se puede hacer otro intento usando la fuerza militar. Tampoco se logrará la unificación con la ideología Juche que ustedes defienden. ¿Qué lo hará, entonces? El mundo no funciona sólo por el poder de los seres humanos. Puesto que Dios existe, nada puede hacerse sólo con el esfuerzo humano. Incluso en situaciones de maldad, como una guerra, Dios obra Su Providencia. Por ello, el Norte y el Sur no pueden unirse mediante la ideología Juche que pone al hombre en el centro.

A una patria unificada sólo puede llegarse mediante el diosismo. Dios nos protege y el tiempo de la unificación se acerca. La unificación es el destino, la tarea que hemos de llevar a cabo en nuestra era. Si no cumplimos ahora la sagrada tarea de unificar la patria, no seremos capaces de mantener la cabeza erguida en presencia de nuestros antepasados ni descendientes por el resto de la eternidad.

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¿Cuál es el objetivo de la religión del siglo XXI?

El siglo XX fue un período de muchos cambios. En esos cien años pasaron más cosas que en los últimos dos mil. Fue el siglo de las dos guerras mundiales y del surgimiento del comunismo, que alcanzó su máximo apogeo y luego desapareció. Fue también el siglo en que la humanidad le dio la espalda a Dios y se enterró en lo material. ¿Cómo será entonces el siglo XXI? Hay quienes dicen que los avances científicos han demostrado que muchas creencias religiosas son meras supersticiones, e irrelevantes en el mundo contemporáneo. Sin embargo, yo mantengo que el papel de la religión seguirá siendo relevante, mientras la dimensión espiritual de los seres humanos siga siendo una realidad y no se haya establecido un mundo de paz.

¿Cuál es el propósito de la religión? Es establecer el mundo ideal de Dios. El destino final del camino que siguen las religiones debe ser la paz.

Dios creó este mundo motivado por un deseo de amor y de paz. Si creamos división, insistiendo en que nuestra religión es el único camino posible a la salvación, iremos contra Su deseo. Dios quiere que todo el mundo trabaje diligentemente por la paz, la reconciliación y la convivencia. Si la gente me plantea que por asistir a la iglesia se generan divisiones en su familia, no dudo en decirles que antepongan primero a su familia. La religión es sólo un medio para construir el mundo ideal de Dios, no es un fin en sí mismo.

Si seguimos como hasta ahora, y los seres humanos sólo se agrupan si son de la misma religión o de la misma raza, la humanidad no podrá evitar más guerras. Si no trascendemos nuestras costumbres y tradiciones culturales, jamás llegará una era de paz. Ninguna ideología, filosofía ni religión que en el pasado haya influido en la humanidad, puede establecer la paz y la unificación necesarias en el futuro. Necesitamos una nueva ideología y un nuevo pensamiento que vayan más allá del budismo, del cristianismo y del Islam. Toda mi vida he estado pidiendo hasta quedarme sin voz que la gente trascienda su credo religioso y su religión.

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El deporte es un medio para crear la paz mundial

El fútbol es un deporte de competición dónde unos ganan y otros pierden, pero también influye significativamente en promover la cooperación y la paz entre naciones. He sabido que la audiencia de la Copa del mundo de fútbol fue el doble que en los Juegos Olímpicos. Eso nos da una idea de a cuánta gente en todo el mundo le gusta el fútbol. Por eso, igual que las Olimpiadas, el fútbol puede llegar a ser una fuerza que armonice naciones, razas, religiones y culturas. Veo el fútbol y la paz entre naciones como socios potenciales muy poderosos.

Vivimos en una sociedad competitiva con mucho estrés. El estrés crea tensión en nuestras vidas y nos quita nuestra paz mental. Los deportes y el arte son actividades que nos ayudan a aliviar nuestros niveles de estrés; nos ayudan a desahogar nuestros impulsos reprimidos y unen a los seres humanos. La razón de que preste atención a equipos de fútbol, orquestas sinfónicas y compañía de ballet es que esas actividades son medios para traer la paz. Pelé ya era consciente.

Y como estábamos de acuerdo, creamos juntos una nueva competición de fútbol a escala internacional: la Copa de la Paz. Hemos estado celebrando torneos de la Copa de la Paz cada dos años desde 2003. Hemos traído a Corea equipos mundialmente famosos. En los años alternos se celebra paralelamente un torneo de fútbol femenino denominado Copa Reina de la Paz.

La organización de la Copa de la Paz tiene como meta la construcción de un estadio de la paz en la región situada entre Israel, Palestina y Jordania, lo más cerca posible de la frontera entre Israel y Palestina. El estadio estará disponible para cualquiera, como iniciativa de paz. Planeamos traer entrenadores famosos de Europa y abrir una academia de fútbol para los niños de la región. Puede que los adultos se disparen con armas, pero los niños querrán venir al estadio a jugar juntos. La gente se muestra escéptica y dice que no es realista, pero nosotros lo lograremos.

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La solución a la pobreza y el hambre

Cuando observo la situación mundial, siento que el problema más apremiante a resolver es el suministro de alimentos suficientes. No se puede posponer ni un minuto más. En la actualidad, unas veinte mil personas mueren a diario por causas relacionadas con el hambre. No podemos permitirnos permanecer apáticos, sólo porque nosotros y nuestras familias no lo suframos directamente.

Con la mera distribución de alimentos no se puede resolver el hambre. Se necesita enfocar el problema yendo a su raíz. Yo planteo dos métodos básicos y concretos. El primero es proveer un suministro suficiente de alimentos a muy bajo coste; el segundo, compartir tecnología para que la gente pueda superar el hambre por sus propios medios. La falta de alimentos planteará a la humanidad una crisis muy grave en el futuro. No construiremos un mundo de paz sin resolver primero esa carencia. Lo que se produce en las limitadas superficies cultivables actualmente disponibles no es suficiente para alimentar a toda la población mundial. Por eso, hemos de buscar la solución en el océano. El mar es la clave para resolver la futura crisis alimentaria. De ahí que lleve explorando el océano desde hace décadas.

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Soñemos con un mundo de paz

Desde hace muchos años he venido proponiendo un mundo donde todas las religiones, las razas y las naciones convivan juntas y unidas. Sin embargo, durante miles de años, la historia ha visto aumentar incesantemente las divisiones. Cada vez que aparecía una nueva religión o que un nuevo régimen llegaba al poder, se trazaban nuevas fronteras y se libraban nuevas guerras. Sin embargo, ahora estamos en la era de la globalización. Debemos unirnos por el futuro.

Una de las formas con las que propongo facilitar esto es mediante la Autopista Internacional de la Paz, un proyecto de gran envergadura. Se unirá Corea y Japón con un túnel submarino, y se construirá un puente o túnel cruzando el estrecho de Bering que separa a Rusia de Norteamérica, conectando así a todo el planeta. Cuando la autopista esté terminada, se podrá viajar en automóvil desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Santiago de Chile, y desde Londres hasta Nueva York. El mundo entero quedará interconectado sin bloqueos, igual que actúan las arterias y las venas en el cuerpo. El mundo será una comunidad integrada, y todos viajarán libremente cruzando las fronteras internacionales. Una frontera que permite el libre tránsito deja de tener sentido. Algo similar sucederá con la religión. A medida que sean más frecuentes los intercambios entre las diferentes religiones, surgirá un mayor entendimiento mutuo, los conflictos desaparecerán y los muros que separan a las religiones se derrumbarán. Cuando la diversidad humana conviva en una misma comunidad mundial, las barreras raciales también caerán. A pesar de las diferencias de aspecto y de idioma, se producirá la interacción interracial. Esta revolución cultural unificará el mundo.

La antigua ruta de la seda no fue simplemente una ruta comercial para vender y comprar seda y especias. Fue también un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente y entre el budismo, el Islam y el cristianismo. Estas diferentes culturas se mezclaron y surgió una cultura nueva. Ahora, en el siglo XXI, la Autopista Internacional de la Paz cumplirá un papel similar.

Estar unidos significa algo más que conectar los continentes por medio de túneles y puentes. Significa equilibrar el nivel de vida en el mundo.

La Autopista Internacional de la Paz corregirá la actual desigualdad, dando acceso a los recursos naturales y humanos. Con ello se conseguirá equilibrar la riqueza. Equilibrar significa coger algo de los sitios más altos, para dárselo a los que estás más bajos, hasta quedar ambos a la misma altura. Para ello se necesita el sacrificio de los que tienen mayores posesiones materiales y conocimiento. Construir un mundo pacífico no se logra con esporádicos actos de caridad, ni con donativos. Solamente con amor sincero y espíritu de sacrificio continuo se puede construir un mundo de paz. Tenemos que estar dispuestos a ofrecerlo todo.

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Interdependencia, prosperidad mutua, valores universales

En el año 2005 fundé la Federación por la Paz Universal en Nueva York, e inmediatamente después inicié una gira mundial a cien ciudades para declarar un mensaje de paz sobre un nuevo futuro para las Naciones Unidas y para el mundo. La Organización de las Naciones Unidas, creada para resolver los conflictos que surgen en el mundo, debería anteponer los intereses mundiales a los de uno u otro bando. Cuando un país poderoso insiste en su punto de vista y utiliza la fuerza para imponerlo, sólo conduce a nuevos conflictos. Por desgracia, hoy la ONU no puede hacer mucho en esas situaciones.

A la luz de esto, he propuesto reestructurar las Naciones Unidas como una institución bicameral. Además de la Asamblea General, debería haber un Consejo o asamblea religiosa o cultural. Este organismo consistiría de respetados dirigentes espirituales procedentes de campos como la religión, la cultura y la educación. Los miembros de esta asamblea interreligiosa deberían demostrar su capacidad de trascender los intereses limitados de una religión o cultura en particular, y de defender los objetivos espirituales o morales de toda la humanidad. Sostengo que las dos cámaras, trabajando juntas en cooperación y respeto mutuo, serán capaces de dar grandes pasos para el advenimiento de un mundo de paz.

Algunos se opondrán, preguntándose: «¿Por qué deberían involucrarse las personas religiosas en los asuntos mundiales?» Mi respuesta es que hoy el mundo se encuentra en un período en el cual la participación de la gente religiosa es crucial. Aquellos que han alcanzado una profunda autoconsciencia a través de la práctica religiosa son ahora más necesarios que nunca.

Es la gente verdaderamente religiosa la que puede hacer frente, con la práctica del amor verdadero, a la injusticia y el mal en el mundo. Sólo cuando se combinen el conocimiento y la experiencia de los dirigentes políticos con la sabiduría de los dirigentes interreligiosos, el mundo encontrará el camino hacia la paz verdadera.

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Red mundial de mujeres por la paz

Federación de Mujeres por la Paz Mundial



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Apoyando a los héroes y heroínas de la paz

El Premio de la Paz Sunhak




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Solución a los problemas actuales

La Asociación Internacional de Parlamentarios por la Paz

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Abraza el mundo

Cuando os fijéis vuestros objetivos, aseguraos de pensar en el mundo entero. Pensad en África, que sigue sufriendo en la pobreza y las enfermedades. Pensad en Israel y en Palestina, donde la gente continua apuntándose con armas, luchando por asuntos de religión. Pensad en Afganistán, donde duras penas sobreviven cultivando amapolas que luego se utilizaran para fabricar drogas letales. Pensad en los Estados Unidos, donde la codicia y el egoísmo más extremos han propiciado la crisis económica mundial. Pensad en Indonesia, Haití́ y Chile, que han sufrido terremotos y maremotos. Imaginad que estáis en esos países, y pensad qué lugar y situación serán más apropiados para vosotros. Tal vez lo más adecuado para vosotros sea la India, donde puede estallar un nuevo conflicto religioso. O podría ser Ruanda, que languidece en medio de la sequia y el hambre.

Al fijarse un objetivo, los estudiantes no deben cometer el error de decidir que un país pequeño, como Corea, no es digno de consideración. Según la actividad a la que os dediquéis, no hay limite a lo mucho que un pequeño país puede crecer. Hasta pueden desaparecer sus fronteras nacionales. Tanto si la buena labor que hacéis es en el vasto continente africano, o en un pequeño país como Corea, vuestras metas no deberían verse limitadas por el tamaño del lugar. Debéis fijar vuestros objetivos allí́ donde vuestros talentos tengan el mayor impacto.

Durante la década de los ochenta envié́ muchos estudiantes universitarios a Japón y a los Estados Unidos. Quería que salieran de Corea, donde se lanzaban botes de gases lacrimógenos casi a diario, y que viesen un mundo más amplio y variado. Una rana que vive en el fondo de un pozo no sabe que fuera existe un mundo mayor.

Tengo la esperanza de que Corea produzca lideres globales en el verdadero sentido. Espero ver nuevos lideres políticos que conduzcan a las Naciones Unidas hacia el cumplimiento de su verdadero propósito, y nuevos lideres diplomáticos que detengan los combates en las zonas conflictivas. Espero ver personas como la Madre Teresa, que cuiden de los que vagan y mueren en las calles. Espero que surjan lideres de paz que continúen mi misión, como pioneros de nuevas soluciones en la tierra y en el mar.

El punto de partida es tener un sueño y una meta. Por favor, tened un espíritu aventurero y pionero. Soñad sueños que los demás no se atreven a imaginar. Proponeos objetivos que tengan significado y convertíos en lideres globales en beneficio de la humanidad.

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Bienvenidos a la Exposición del Centenario

Bienvenido a esta exposición que celebra el centenario del nacimiento de Sun Myung Moon y honra el trabajo de su vida. Su vida fue realmente extraordinaria y estamos orgullosos de presentar esta recopilación de los principales aspectos de su vida, obra e ideas.

Muchas de las citas que ves en las pantallas están tomadas del libro que escribió hacia el final de su vida, titulado "Sun Myung Moon: una vida consagrada a la paz". En este pequeño volumen, resume sus lecciones de su vida y comparte la motivación y el propósito detrás de sus logros más notables.

Para lograr la paz en el mundo he pasado mi vida yendo a los lugares más humildes y retirados. Conocí a madres africanas que sólo podían contemplar con impotencia cómo sus hijos morían de hambre, y me encontré con padres sudamericanos que vivían junto a ríos repletos de peces, pero que no podían sustentar a sus familias con la pesca. Al principio, lo único que hice fue compartir con ellos mi comida, pero a cambio ellos me brindaron su amor.

Soy una persona polémica. La sola mención de mi nombre genera revuelo en el mundo. Nunca he buscado dinero ni fama, me he pasado la vida hablando únicamente de paz. Sin embargo, he sido etiquetado con insultos, rechazado y apedreado. Muchos no están interesados en saber lo que digo ni lo que hago, sólo buscan oponerse.

He sido encarcelado injustamente seis veces en mi vida, bajo el colonialismo del imperio japonés, por el régimen comunista norcoreano de Kim Il Sung, durante el gobierno de Syngman Rhee en Corea del Sur e incluso en los Estados Unidos; a veces fui golpeado con tanta saña que mi carne se desgarró. Hoy, sin embargo, no guardo ni la más pequeña herida en mi corazón. Las heridas antiguas desaparecen fácilmente en presencia del verdadero amor. Hasta los enemigos desaparecen sin dejar rastro cuando hay amor verdadero. El verdadero amor es el impulso del corazón de dar, dar y querer seguir dando. El verdadero amor se olvida incluso de lo que ya dio, y vuelve a dar.

Recientemente, un número creciente de gente se ha interesado por saber más de mí. Para satisfacer su curiosidad, he mirado restrospectivamente mi vida y he anotado sinceramente mis recuerdos en este libro. Espero tener otras oportunidades de transmitir las historias que no se han podido incluir en este primer volumen.

Quiero enviar un amor infinito a todos los que han creído en mí, que han permanecido a mi lado y compartido sus vidas conmigo, superando muchos momentos difíciles, y especialmente a mi esposa, Hak Ja Han, a quien estoy profundamente agradecido por haber luchado a mi lado para escalar las más altas cumbres.

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Anhelo de la verdad

Puntos centrales de Rev. Moon expresados en las enseñanzas del Principio Divino

Dios es el Padre y Madre celestial y nosotros somos hijos de Dios. Una familia bajo Dios.

Somos seres eternos que pasamos por tres etapas de la vida: en el útero, la vida en la tierra y el mundo espiritual eterno. La forma en que vivimos en este mundo tiene un profundo impacto en nuestras circunstancias en el próximo.

La humanidad se alejó del Padre y Madre Celestial hace mucho tiempo, causando un sufrimiento inconmensurable a Dios y a todas las personas. Dios no puede resolver este problema solo.

La historia es el registro de los angustiados esfuerzos del Padre y Madre Celestial a través de todas las religiones para reunir a esa familia perdida y separada de nuevo.

Dios envió a los Verdaderos Padres para poner fin a los últimos días de sufrimiento y ahora está comenzando una nueva historia del cielo.

Dios te necesita. Él los necesita a todos.

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Entre el miedo y la inspiración

Cuando tenía dieciséis años experimentamos una gran tragedia: en un mismo año cinco de mis hermanos pequeños murieron. No hay palabras para describir la angustia y el dolor de nuestros padres por la pérdida de cinco de sus trece hijos en tan poco tiempo. La muerte parecía propagarse. Otros miembros de nuestro clan perdieron su ganado. En una ocasión, una vaca de unos parientes murió de repente, aunque gozaba de perfecta salud. En otra casa, murieron varios caballos, uno tras otro. Y en un tercer hogar de familiares nuestros murieron siete cerdos en una noche.

El sufrimiento de una familia parecía conectado al sufrimiento de la nación y del mundo. A mí me inquietaba cada vez más ver la miserable situación del pueblo coreano bajo el régimen tiránico japonés. La gente no tenía ni para comer. A veces se veían obligados a buscar hierbas, cortezas de árbol o lo que podían encontrar, y hervirlas para comer. Las guerras en todo el mundo parecían no tener fin.

Entonces, un día leí en el periódico la noticia del suicidio de un estudiante de secundaria, de mi misma edad. «¿Por qué murió?», me pregunté. «¿Qué podría haber conducido a una persona a matarse a una edad tan temprana?» La noticia me dejó destrozado, como si le hubiera ocurrido a alguien cercano a mí. Lloré desconsoladamente durante tres días y tres noches, con el periódico abierto por la página con ese artículo. Las lágrimas no dejaban de brotar y no podía detenerlas.

No comprendía la razón de tantos acontecimientos extraños, ni que los trágicos sucesos le ocurriesen a gente buena. Ver los huesos de mi bisabuelo me había inducido a empezar a cuestionarme sobre la vida y la muerte, y todos esos misteriosos sucesos en nuestra casa y en el entorno me llevaron a buscar en la religión. Pero la Palabra de Dios que escuchaba en la iglesia no era suficiente, por sí sola, para darme las respuestas claras que estaba buscando. Para aliviar la frustración de mi corazón, comencé de un modo natural a sumergirme en la oración.

«¿Quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Cuál es el propósito de la vida? ¿Qué ocurre cuando morimos? ¿Existe un mundo para el alma eterna? ¿Existe realmente Dios? ¿Es Dios realmente todopoderoso? Si lo es, ¿por qué no hace nada y se limita a observar las penas del mundo? Si Dios creó este mundo, ¿creó también el sufrimiento que hay en él? ¿Qué acabará con la trágica ocupación japonesa de Corea? ¿Qué sentido tiene el sufrimiento del pueblo coreano? ¿Por qué los seres humanos se odian, luchan y hacen la guerra?

Mi corazón rebosaba de estas preguntas serias y fundamentales. Nadie podía responderme fácilmente, por lo que mi única opción fue rezar. La oración me ayudó a encontrar consuelo. Cuando le formulaba a Dios esos problemas inquietantes que habitaban en mi corazón, todo mi sufrimiento y mi pena se esfumaban. Empecé a pasar cada vez más tiempo en oración hasta el punto que, finalmente, empecé a rezar toda la noche. Un día, al fin, tuve una experiencia especial y valiosa en la que Dios respondió a mis plegarias. Ese día será siempre el recuerdo más valioso y memorable de mi vida, un día que nunca podré olvidar.

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Mi corazón es como un río de lágrimas

Por mucho que lo intentaba no podía librarme, ni por un momento, del recuerdo de mi encuentro con Jesucristo. Ese encuentro con él cambió por completo mi vida. La triste expresión de su rostro quedó grabada en mi corazón como un estigma, y no podía dejar de pensar en ella. A partir de ese día, me sumergí por completo en la palabra de Dios. A veces me rodeaba una oscuridad perenne y me oprimía un dolor tan grande que me era difícil respirar. En otras ocasiones mi corazón estaba lleno de alegría, como si estuviera viendo el sol amanecer en el horizonte. En un esfuerzo por calmar mi corazón y las lágrimas, compuse el siguiente poema:

CORONA DE GLORIA

Cuando dudo de la gente, siento dolor.
Cuando juzgo a otros, se me hace insoportable.
Cuando odio a la gente, mi existencia carece de todo valor.

Sin embargo, si creo, soy engañado.
Si amo, soy traicionado.
Sufriendo y doliente en esta noche, con mi cabeza entre las manos,
¿Me equivoco?

Sí, me equivoco.
Aunque seamos engañados, aún hemos de creer,
Aunque seamos traicionados, aún hemos de perdonar.
Amar completamente, incluso a quienes te odian.

Seca tus lágrimas y recibe sonriendo
a quienes no conocen más que el engaño,
y a quienes traicionan sin remordimiento.

¡Oh, Maestro!, el dolor de amar!
Mira mis manos.
Pon tu mano sobre mi pecho.
Mi corazón estalla, tal es mi agonía.

Pero cuando amé a quienes actuaron contra mí,
fui victorioso.
Si también tú haces lo mismo,
Yo te daré la Corona de Gloria.

Tuve experiencias similares varios días que me transportaron a un mundo de oración cada vez más profunda. Recibí nuevas palabras de verdad directamente de Jesús y quedé completamente cautivo de Dios. Empecé a vivir de una manera radicalmente diferente. Tenía muchas cosas en que pensar y, gradualmente, me convertí en un muchacho de pocas palabras.

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La llave para descubrir un gran secreto

Tuve muchos trabajos distintos mientras estudiaba en Japón. Fui conserje en un edificio de oficinas, escribí cartas para personas analfabetas, trabajé en varias obras y fui capataz y hasta adivino. Cuando necesitaba dinero rápido, escribía caligrafía y la vendía. Con todo, nunca me retrasé en mis estudios. Pensaba que todo eso era parte de mi proceso de formación. Hice todo tipo de trabajos y conocí a muchas personas. En el proceso aprendí mucho sobre la gente. Gracias a estas experiencias ahora puedo tener una clara idea de cómo se gana la vida alguien y si es buena persona, con sólo echarle un vistazo. No tendré que sopesar varios pensamientos en mi mente, porque mi cuerpo será el primero en decírmelo.

Sigo creyendo que, para que alguien desarrolle un buen carácter, necesita experimentar muchas dificultades antes de cumplir los treinta años. Tiene que descender al crisol de la desesperación, en lo más profundo de la existencia humana, y experimentar lo que se siente allí. Ha de descubrir nuevas oportunidades en medio del infierno. Sólo si salimos de las profundidades de la desesperación y nos redeterminamos, renaceremos como pioneros de un nuevo futuro.

En ese tiempo me di cuenta de algo: «La relación entre Dios y nosotros es como la de un padre y sus hijos. Dios está profundamente triste viendo el sufrimiento de la humanidad». En ese momento, todos los secretos del universo quedaron resueltos en mi mente. Fue como si de repente alguien hubiera encendido un proyector de cine. Todo lo que había sucedido, desde el tiempo en que la humanidad rompió el mandamiento de Dios, pasó claramente ante mis ojos. Lágrimas ardientes manaban sin cesar de mí. Caí de rodillas, inclinando mi cabeza hasta el suelo. Durante mucho tiempo no pude levantarme. Igual que mi padre me llevaba a casa a cuestas cuando era niño, puse mi cuerpo en el regazo de Dios y dejé que mis lágrimas brotasen. Nueve años después de mi encuentro con Jesús, mis ojos se habían finalmente abierto al verdadero amor de Dios.

Jesucristo se me apareció siendo yo un joven de dieciséis años porque quería que conociera la raíz del pecado original que la humanidad había cometido, y para crear un mundo de paz donde el pecado y la caída ya no existieran. Había recibido una seria directriz de Dios, expiar los pecados de la humanidad y crear el mundo de paz que Él creó originalmente. El mundo de paz que Dios desea no es un lugar al que iremos después de morir. Dios quiere que el mundo en que vivimos ahora sea completamente pacífico y feliz, tal como Él lo hizo en el principio. Ciertamente, Dios no creó a Adán y Eva para que sufrieran. Tenía que da a conocer al mundo esta verdad increíble.

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Un grano de arroz es mayor que la Tierra

El dolor que produce el hambre sólo puede entenderlo quien lo haya experimentado. Cuando una persona tiene hambre, un simple grano de arroz se convierte en algo muy valioso. Incluso ahora me pongo tenso sólo de pensar en Heungnam. Es difícil creer que un solo grano de arroz pueda estimular tanto al cuerpo, pero cuando estás realmente hambriento sientes por la comida una nostalgia que te hace llorar. Cuando estás bien alimentado el mundo te parece grande, pero para un hambriento, un grano de arroz es más grande que la Tierra, su valor es enorme.

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Ángeles abren paso por un bosque oscuro

Dos cosas debemos dejar a nuestros descendientes antes de morir. Una es la tradición y la otra la educación. Un pueblo sin tradición fracasará. La tradición es el alma que permite a un pueblo avanzar; un pueblo sin alma no puede sobrevivir. El segundo valor más importante es la educación. Para iniciar un nuevo futuro, necesitamos, de un lado, transmitir a nuestros descendientes la tradición que se nos ha legado durante miles de años, y también proporcionarles educación en cosas nuevas.

Al tiempo que fundaba la compañía de danza, también establecí la Escuela de Artes Little Angels, más tarde llamada Escuela de Arte Sunhwa. Su objetivo era difundir en el mundo nuestros ideales a través de las artes. Desde 1965, cuando actuaron por primera vez en los Estados Unidos, los Little Angels han ido presentando la hermosa tradición de Corea en todo el mundo. Fueron invitados por la familia real británica para actuar en presencia de Su Majestad la reina Isabel II. También participaron en la celebración del bicentenario de la independencia de los Estados Unidos, donde actuaron en el Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas. Dieron un espectáculo especial para el presidente Richard M. Nixon y formaron parte del Festival de cultura y artes escénicas que fue parte de los Juegos Olímpicos de Seúl. Los Little Angels son conocidos en todo el mundo como embajadores culturales de paz.

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Perdonar - Amar - Unir

Volví a Estados Unidos a finales de 1971. Tenía tareas que llevar a cabo allí, pero no fue fácil llegar. No era la primera vez que iba a ese país, pero esta vez tuve que esperar un tiempo inusualmente largo para recibir mi visado. Algunos miembros de la iglesia sugirieron que retrasara mi partida, pero no podía. Explicárselo era complicado, pero era importante que saliera de Corea en la fecha planeada. Así que decidí ir primero a Japón y solicitar el visado a EE.UU. mientras estaba allí. Tenía prisa por salir de Corea.

En los años setenta, EE.UU. estaba metido de lleno en la guerra del Vietnam, y los activistas protestaban. El país estaba seriamente dividido. Los jóvenes iban buscando un sentido a sus vidas, experimentando con alcohol, drogas y amor libre, y en ese proceso desatendían sus almas eternas. Las religiones establecidas, que deberían haber guiado a estos jóvenes, no cumplían su papel. No les ayudaron a poner fin a su absurdo deambular y a retomar su vida con cordura. La cultura hedonista y materialista arrastró a muchos jóvenes, porque no tenían un lugar en el que descansar sus corazones.

Poco después de llegar a los Estados Unidos visité el país, hablando sobre «El nuevo futuro del Cristianismo» y «La voluntad de Dios para los Estados Unidos». Hablé frente a grandes audiencias, criticando las debilidades de EE.UU., como ningún otro lo habría hecho.

Proclamé que los EE.UU. fueron fundados en el espíritu puritano, y que en sólo doscientos años se habían convertido en el país más fuerte del mundo, porque habían recibido el amor ilimitado y la bendición de Dios. Les recordé a los asistentes que su libertad venía de Dios, pero que hoy los Estados Unidos habían dejado a Dios de lado. «Los EE.UU. tienen una gran tradición», les dije, «todo lo que tenéis que hacer es revivirla». Fui a los EE.UU. a hacer que despertara de nuevo el espíritu americano, a salvarlos de la destrucción, y a urgir a los norteamericanos a arrepentirse y volver a Dios.

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¿Cuál es la promesa que nunca debe romperse?

Naturalmente, el marido y la esposa deben confiar el uno en el otro y cultivar su amor. La promesa que más enfatizo a quienes se preparan para casarse es «enseñad a vuestros hijos a mantener la pureza sexual».

Es una promesa obvia, pero se ha vuelto difícil de mantener en la sociedad actual. Sin embargo, cuanto más empeora el mundo, más importante es cumplir estrictamente la promesa de la pureza sexual.

La perfección de los seres humanos y la paz en el mundo se consiguen a través de la familia. El propósito de la religión es que todos los seres humanos se transformen en personas de bien y logren así crear un mundo ideal de paz. Por mucho que se reúnan los políticos, no traerán la paz. Una potencia militar descomunal no traerá la paz. El punto de partida para lograr la paz es la familia.

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Las familias que aman pueden cambiar el mundo

En nuestras ceremonias de emparejamiento y matrimonio les pido a los novios y las novias que no rompan nunca las promesas que se hagan. En primer lugar, un esposo y una esposa deben siempre confiar y amarse el uno al otro. En segundo lugar, no deben dañar el corazón de su pareja. Tercero, deben educar a sus hijos y a sus nietos para que mantengan la pureza sexual. Y en cuarto lugar, todos los miembros de la familia deben ayudar y animarse unos a otros para convertirse en una familia verdadera e ideal. La castidad antes del matrimonio y la fidelidad en él son de máxima importancia. Esto es lo que les enseño para que vivan con el potencial más elevado como seres humanos, creando y manteniendo familias saludables. El matrimonio es más que la simple unión de un hombre y una mujer. Es una valiosa ceremonia de compromiso para llevar a cabo la obra de Dios de la creación. El matrimonio es el camino por el que un hombre y una mujer se unen, crean nueva vida y consolidan el amor verdadero. A través del matrimonio se crea un nuevo futuro; se forman sociedades, se construyen naciones. El mundo de paz de Dios se realiza con familias y matrimonios en su centro. El Reino de los Cielos de Dios se consigue en la familia. Así pues, maridos y esposas deben ser focos de paz.

El camino más corto para lograr un mundo ideal de paz son los matrimonios internacionales e interculturales. Cosas que nos llevaría aparentemente una eternidad, pueden lograrse milagrosamente en tan sólo dos o tres generaciones con este tipo de matrimonios. Para que pueda lograrse más rápidamente un mundo pacífico, la gente debería casarse trascendiendo sus fronteras nacionales y culturales con alguien de un país al que consideren enemigo. Puede que haya quien odie a gente de una determinada nación o cultura, y piense que nunca va a fijarse siquiera en ellos. Pero si alguien de esa nación se convierte en su cónyuge, esa persona ya ha recorrido la mitad de camino para ser parte de esa otra nación. Todo el odio desaparece. Si esto se repite dos o tres generaciones, las raíces del odio serán erradicadas.

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Dejando un legado de amor

No venimos a este mundo, ni nos vamos de él, por nuestra propia voluntad. No tenemos la capacidad de tomar decisiones sobre nuestro destino. Nacemos aunque no elegimos nacer, vivimos aunque no elegimos vivir y morimos aunque no elegimos morir. No tenemos autoridad sobre estos aspectos de nuestras vidas, así que, ¿cómo podemos presumir de que somos, de alguna manera, mejores que otros? No nacemos por nuestra propia voluntad, ni poseemos nada que sea nuestro para siempre, ni podemos evitar la muerte. De manera que cualquier jactancia por nuestra parte sólo sería patética

En algún punto, todo el mundo se despoja de su cuerpo como de ropa vieja, y muere. En coreano, «volver» es una forma común de decir «morir». «Volver» significa regresar de donde venimos, es decir, volver a nuestras raíces fundamentales. Todo en el universo se mueve en ciclos. La nieve que se acumula en los montes se derrite y fluye bajando por las laderas, y forma arroyos que luego se convierten en ríos que desembocan en el mar. El agua que fluye hasta el océano absorbe el calor de los rayos del sol, se convierte en vapor de agua, vuelve al cielo y se prepara para convertirse en copos de nieve o en gotas de lluvia. Volver a nuestro lugar de origen es, en realidad, lo que llamamos muerte. Entonces, ¿a dónde volvemos los seres humanos cuando morimos? El cuerpo y el corazón se unen para formar una vida humana, y la muerte es el acto de desprenderse del cuerpo. Así que vamos al lugar de donde viene el corazón.

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El amor traerá la unificación

Todas las religiones del mundo hablan de paz y de amor. Y sin embargo, se pelean por la paz y por el amor. Israel y Palestina hablan de paz y justicia, pero ambos practican la violencia, hasta que los niños se desangran y mueren. El Judaísmo, la religión de Israel, es una religión de paz, como lo es el Islam.

Con la vista puesta en lograr la paz en Oriente Próximo, me comuniqué con Arafat en doce ocasiones. Por supuesto, mis palabras para él nunca variaron. El camino de Dios siempre es el camino de la armonía, la búsqueda de la paz.

Llegar al despacho de Arafat fue extremadamente difícil. Quien se dirigiera a su oficina debía pasar ante guardias fuertemente armados y someterse por lo menos a tres chequeos corporales. Pero cuando los miembros de nuestra organización llegaron, Arafat, ataviado con su kefia (tocado tradicional palestino), les recibió calurosamente. Esta clase de relaciones no se construyeron en un día ni dos, viene de los tiempos en que nos dedicamos sinceramente a lograr la paz en Oriente Próximo. Fueron nuestros arduos esfuerzos y constante voluntariedad para arriesgar nuestras vidas en las zonas asoladas por el terror los que prepararon el camino para ser bien recibidos por los líderes religiosos y políticos a ese nivel. Requirió gran cantidad de recursos. Finalmente, nos ganamos la confianza de Arafat y de los dirigentes israelíes, que nos permitieron actuar de mediadores durante los estallidos de violencia en Oriente Próximo.

La Mezquita de Al-Aqsa, la tercera mezquita más sagrada del Islam después de la Meca y Medina, se encuentra en Jerusalén. Es el lugar donde se dice que el Profeta Muhammad (saws) ascendió al Cielo. El nuestro fue el único grupo interreligioso al que permitieron visitar todas las zonas de este templo. Los líderes de la mezquita guiaron a los líderes cristianos y judíos que habían participado en la marcha por la paz, a los espacios más sagrados de la mezquita. Pudimos abrir una puerta que había permanecido muy cerrada, y preparamos el camino para que los líderes musulmanes se comunicaran a un nuevo nivel con sus hermanos y hermanas cristianos y judíos.

A los seres humanos le gusta la paz, pero también el conflicto. Cogen a los animales más inofensivos y los hacen pelear. Hacen que los gallos se peleen y se picoteen con sus afilados picos hasta que la carne les cae a pedazos. Luego, esta misma gente se dirigirán a sus propios hijos y les dirán: «No pelees con tus amigos. Juega limpio». La razón fundamental de las guerras no tiene que ver con la religión ni la raza, sino que está conectada con lo más profundo del ser humano. A la gente le gusta atribuir las causas de los conflictos armados a factores como la ciencia o la economía, pero el verdadero problema fundamental está en los propios seres humanos.

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Permita la libertad religiosa en la Unión Soviética

En ese tiempo, Gorvachov era muy popular en la Unión Soviética, tras los éxitos de sus políticas de perestroika.

Durante años me había estado reuniendo con distintos presidentes de los EE.UU, pero la entrevista con el presidente Gorbachov era mucho más complicada. Me preocupaba lo difícil que sería lograr incluso una sola reunión con él. Tenía un mensaje que darle, y era muy importante que lo hiciera personalmente. Estaba reformando la Unión Soviética, auspiciando allí vientos de libertad, pero a medida que pasaba el tiempo era evidente que el propio Gorbachov se convertiría probablemente en blanco de la reforma. Si la situación no se controlaba, él mismo correría un gran peligro.

«Señor presidente, usted hizo algo grande», le dije. «Renunció a su puesto como secretario general de la Unión Soviética, pero ahora se ha convertido en el presidente de la paz. Gracias a su sabiduría y valentía, ahora tenemos la posibilidad de lograr la paz mundial. Usted ha hecho la más importante, eterna y bella obra para el mundo. Es usted el héroe de la paz que hizo la voluntad de Dios. El nombre que será recordado para siempre en la historia de Rusia no será el de Marx, Lenin ni Stalin, sino el de Mihail Gorbachov.

Elogié altamente la decisión del presidente Gorbachov de lograr la desintegración de la Unión Soviética, patria del comunismo, sin derramamiento de sangre.

En respuesta, el ex presidente Gorbachov dijo: «Reverendo Moon, me he sentido muy reconfortado por sus palabras. Escucharlas me da energía. Dedicaré el resto de mi vida a proyectos en pro de la paz mundial». Y me tomó firmemente de la mano.

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Se puede dividir la tierra, pero no sus gentes

Hoy en día, mucha gente habla de la unificación pacífica. Yo, sin embargo, ya hablaba de esto cuando nadie se atrevía siquiera a utilizar la expresión «reunificación pacífica», por temor a ser acusados de violar la Ley Anticomunista y la Ley de Seguridad Nacional. Hoy, cuando la gente me pregunta qué hacer para lograr la unificación, repito lo que siempre he dicho sobre este asunto: «Si los surcoreanos aman a Corea del Norte más que al Sur y los norcoreanos aman a Corea del Sur más que al Norte, podemos unificar la península hoy mismo».

Arriesgué mi vida para ir a Corea del Norte y reunirme con el presidente Kim en 1991 porque tenía ese tipo de amor. Logré acuerdos con el presidente Kim sobre reuniones de familias separadas, cooperación económica Norte-Sur, desarrollo del monte Kumgang como destino turístico, desnuclearización de la península coreana, y preparación de una cumbre Norte-Sur. Nadie pensaba que un anticomunista podía ir a un país comunista y abrir las compuertas de la unificación, pero acabé sorprendiendo al mundo.

«El Norte y del Sur deben unificarse», les dije, «pero ni las armas de fuego ni las espadas lo conseguirán. La unificación Norte-Sur no ocurrirá por la fuerza militar. Incluso la guerra de Corea fracasó en este sentido y es de necios pensar que se puede hacer otro intento usando la fuerza militar. Tampoco se logrará la unificación con la ideología Juche que ustedes defienden. ¿Qué lo hará, entonces? El mundo no funciona sólo por el poder de los seres humanos. Puesto que Dios existe, nada puede hacerse sólo con el esfuerzo humano. Incluso en situaciones de maldad, como una guerra, Dios obra Su Providencia. Por ello, el Norte y el Sur no pueden unirse mediante la ideología Juche que pone al hombre en el centro.

A una patria unificada sólo puede llegarse mediante el diosismo. Dios nos protege y el tiempo de la unificación se acerca. La unificación es el destino, la tarea que hemos de llevar a cabo en nuestra era. Si no cumplimos ahora la sagrada tarea de unificar la patria, no seremos capaces de mantener la cabeza erguida en presencia de nuestros antepasados ni descendientes por el resto de la eternidad.

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¿Cuál es el objetivo de la religión del siglo XXI?

El siglo XX fue un período de muchos cambios. En esos cien años pasaron más cosas que en los últimos dos mil. Fue el siglo de las dos guerras mundiales y del surgimiento del comunismo, que alcanzó su máximo apogeo y luego desapareció. Fue también el siglo en que la humanidad le dio la espalda a Dios y se enterró en lo material. ¿Cómo será entonces el siglo XXI? Hay quienes dicen que los avances científicos han demostrado que muchas creencias religiosas son meras supersticiones, e irrelevantes en el mundo contemporáneo. Sin embargo, yo mantengo que el papel de la religión seguirá siendo relevante, mientras la dimensión espiritual de los seres humanos siga siendo una realidad y no se haya establecido un mundo de paz.

¿Cuál es el propósito de la religión? Es establecer el mundo ideal de Dios. El destino final del camino que siguen las religiones debe ser la paz.

Dios creó este mundo motivado por un deseo de amor y de paz. Si creamos división, insistiendo en que nuestra religión es el único camino posible a la salvación, iremos contra Su deseo. Dios quiere que todo el mundo trabaje diligentemente por la paz, la reconciliación y la convivencia. Si la gente me plantea que por asistir a la iglesia se generan divisiones en su familia, no dudo en decirles que antepongan primero a su familia. La religión es sólo un medio para construir el mundo ideal de Dios, no es un fin en sí mismo.

Si seguimos como hasta ahora, y los seres humanos sólo se agrupan si son de la misma religión o de la misma raza, la humanidad no podrá evitar más guerras. Si no trascendemos nuestras costumbres y tradiciones culturales, jamás llegará una era de paz. Ninguna ideología, filosofía ni religión que en el pasado haya influido en la humanidad, puede establecer la paz y la unificación necesarias en el futuro. Necesitamos una nueva ideología y un nuevo pensamiento que vayan más allá del budismo, del cristianismo y del Islam. Toda mi vida he estado pidiendo hasta quedarme sin voz que la gente trascienda su credo religioso y su religión.

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El deporte es un medio para crear la paz mundial

El fútbol es un deporte de competición dónde unos ganan y otros pierden, pero también influye significativamente en promover la cooperación y la paz entre naciones. He sabido que la audiencia de la Copa del mundo de fútbol fue el doble que en los Juegos Olímpicos. Eso nos da una idea de a cuánta gente en todo el mundo le gusta el fútbol. Por eso, igual que las Olimpiadas, el fútbol puede llegar a ser una fuerza que armonice naciones, razas, religiones y culturas. Veo el fútbol y la paz entre naciones como socios potenciales muy poderosos.

Vivimos en una sociedad competitiva con mucho estrés. El estrés crea tensión en nuestras vidas y nos quita nuestra paz mental. Los deportes y el arte son actividades que nos ayudan a aliviar nuestros niveles de estrés; nos ayudan a desahogar nuestros impulsos reprimidos y unen a los seres humanos. La razón de que preste atención a equipos de fútbol, orquestas sinfónicas y compañía de ballet es que esas actividades son medios para traer la paz. Pelé ya era consciente.

Y como estábamos de acuerdo, creamos juntos una nueva competición de fútbol a escala internacional: la Copa de la Paz. Hemos estado celebrando torneos de la Copa de la Paz cada dos años desde 2003. Hemos traído a Corea equipos mundialmente famosos. En los años alternos se celebra paralelamente un torneo de fútbol femenino denominado Copa Reina de la Paz.

La organización de la Copa de la Paz tiene como meta la construcción de un estadio de la paz en la región situada entre Israel, Palestina y Jordania, lo más cerca posible de la frontera entre Israel y Palestina. El estadio estará disponible para cualquiera, como iniciativa de paz. Planeamos traer entrenadores famosos de Europa y abrir una academia de fútbol para los niños de la región. Puede que los adultos se disparen con armas, pero los niños querrán venir al estadio a jugar juntos. La gente se muestra escéptica y dice que no es realista, pero nosotros lo lograremos.

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La solución a la pobreza y el hambre

Cuando observo la situación mundial, siento que el problema más apremiante a resolver es el suministro de alimentos suficientes. No se puede posponer ni un minuto más. En la actualidad, unas veinte mil personas mueren a diario por causas relacionadas con el hambre. No podemos permitirnos permanecer apáticos, sólo porque nosotros y nuestras familias no lo suframos directamente.

Con la mera distribución de alimentos no se puede resolver el hambre. Se necesita enfocar el problema yendo a su raíz. Yo planteo dos métodos básicos y concretos. El primero es proveer un suministro suficiente de alimentos a muy bajo coste; el segundo, compartir tecnología para que la gente pueda superar el hambre por sus propios medios. La falta de alimentos planteará a la humanidad una crisis muy grave en el futuro. No construiremos un mundo de paz sin resolver primero esa carencia. Lo que se produce en las limitadas superficies cultivables actualmente disponibles no es suficiente para alimentar a toda la población mundial. Por eso, hemos de buscar la solución en el océano. El mar es la clave para resolver la futura crisis alimentaria. De ahí que lleve explorando el océano desde hace décadas.

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Soñemos con un mundo de paz

Desde hace muchos años he venido proponiendo un mundo donde todas las religiones, las razas y las naciones convivan juntas y unidas. Sin embargo, durante miles de años, la historia ha visto aumentar incesantemente las divisiones. Cada vez que aparecía una nueva religión o que un nuevo régimen llegaba al poder, se trazaban nuevas fronteras y se libraban nuevas guerras. Sin embargo, ahora estamos en la era de la globalización. Debemos unirnos por el futuro.

Una de las formas con las que propongo facilitar esto es mediante la Autopista Internacional de la Paz, un proyecto de gran envergadura. Se unirá Corea y Japón con un túnel submarino, y se construirá un puente o túnel cruzando el estrecho de Bering que separa a Rusia de Norteamérica, conectando así a todo el planeta. Cuando la autopista esté terminada, se podrá viajar en automóvil desde el Cabo de Buena Esperanza hasta Santiago de Chile, y desde Londres hasta Nueva York. El mundo entero quedará interconectado sin bloqueos, igual que actúan las arterias y las venas en el cuerpo. El mundo será una comunidad integrada, y todos viajarán libremente cruzando las fronteras internacionales. Una frontera que permite el libre tránsito deja de tener sentido. Algo similar sucederá con la religión. A medida que sean más frecuentes los intercambios entre las diferentes religiones, surgirá un mayor entendimiento mutuo, los conflictos desaparecerán y los muros que separan a las religiones se derrumbarán. Cuando la diversidad humana conviva en una misma comunidad mundial, las barreras raciales también caerán. A pesar de las diferencias de aspecto y de idioma, se producirá la interacción interracial. Esta revolución cultural unificará el mundo.

La antigua ruta de la seda no fue simplemente una ruta comercial para vender y comprar seda y especias. Fue también un lugar de encuentro entre Oriente y Occidente y entre el budismo, el Islam y el cristianismo. Estas diferentes culturas se mezclaron y surgió una cultura nueva. Ahora, en el siglo XXI, la Autopista Internacional de la Paz cumplirá un papel similar.

Estar unidos significa algo más que conectar los continentes por medio de túneles y puentes. Significa equilibrar el nivel de vida en el mundo.

La Autopista Internacional de la Paz corregirá la actual desigualdad, dando acceso a los recursos naturales y humanos. Con ello se conseguirá equilibrar la riqueza. Equilibrar significa coger algo de los sitios más altos, para dárselo a los que estás más bajos, hasta quedar ambos a la misma altura. Para ello se necesita el sacrificio de los que tienen mayores posesiones materiales y conocimiento. Construir un mundo pacífico no se logra con esporádicos actos de caridad, ni con donativos. Solamente con amor sincero y espíritu de sacrificio continuo se puede construir un mundo de paz. Tenemos que estar dispuestos a ofrecerlo todo.

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Interdependencia, prosperidad mutua, valores universales

En el año 2005 fundé la Federación por la Paz Universal en Nueva York, e inmediatamente después inicié una gira mundial a cien ciudades para declarar un mensaje de paz sobre un nuevo futuro para las Naciones Unidas y para el mundo. La Organización de las Naciones Unidas, creada para resolver los conflictos que surgen en el mundo, debería anteponer los intereses mundiales a los de uno u otro bando. Cuando un país poderoso insiste en su punto de vista y utiliza la fuerza para imponerlo, sólo conduce a nuevos conflictos. Por desgracia, hoy la ONU no puede hacer mucho en esas situaciones.

A la luz de esto, he propuesto reestructurar las Naciones Unidas como una institución bicameral. Además de la Asamblea General, debería haber un Consejo o asamblea religiosa o cultural. Este organismo consistiría de respetados dirigentes espirituales procedentes de campos como la religión, la cultura y la educación. Los miembros de esta asamblea interreligiosa deberían demostrar su capacidad de trascender los intereses limitados de una religión o cultura en particular, y de defender los objetivos espirituales o morales de toda la humanidad. Sostengo que las dos cámaras, trabajando juntas en cooperación y respeto mutuo, serán capaces de dar grandes pasos para el advenimiento de un mundo de paz.

Algunos se opondrán, preguntándose: «¿Por qué deberían involucrarse las personas religiosas en los asuntos mundiales?» Mi respuesta es que hoy el mundo se encuentra en un período en el cual la participación de la gente religiosa es crucial. Aquellos que han alcanzado una profunda autoconsciencia a través de la práctica religiosa son ahora más necesarios que nunca.

Es la gente verdaderamente religiosa la que puede hacer frente, con la práctica del amor verdadero, a la injusticia y el mal en el mundo. Sólo cuando se combinen el conocimiento y la experiencia de los dirigentes políticos con la sabiduría de los dirigentes interreligiosos, el mundo encontrará el camino hacia la paz verdadera.

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Red mundial de mujeres por la paz

Federación de Mujeres por la Paz Mundial



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Apoyando a los héroes y heroínas de la paz

El Premio de la Paz Sunhak




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Solución a los problemas actuales

La Asociación Internacional de Parlamentarios por la Paz

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Abraza el mundo

Cuando os fijéis vuestros objetivos, aseguraos de pensar en el mundo entero. Pensad en África, que sigue sufriendo en la pobreza y las enfermedades. Pensad en Israel y en Palestina, donde la gente continua apuntándose con armas, luchando por asuntos de religión. Pensad en Afganistán, donde duras penas sobreviven cultivando amapolas que luego se utilizaran para fabricar drogas letales. Pensad en los Estados Unidos, donde la codicia y el egoísmo más extremos han propiciado la crisis económica mundial. Pensad en Indonesia, Haití́ y Chile, que han sufrido terremotos y maremotos. Imaginad que estáis en esos países, y pensad qué lugar y situación serán más apropiados para vosotros. Tal vez lo más adecuado para vosotros sea la India, donde puede estallar un nuevo conflicto religioso. O podría ser Ruanda, que languidece en medio de la sequia y el hambre.

Al fijarse un objetivo, los estudiantes no deben cometer el error de decidir que un país pequeño, como Corea, no es digno de consideración. Según la actividad a la que os dediquéis, no hay limite a lo mucho que un pequeño país puede crecer. Hasta pueden desaparecer sus fronteras nacionales. Tanto si la buena labor que hacéis es en el vasto continente africano, o en un pequeño país como Corea, vuestras metas no deberían verse limitadas por el tamaño del lugar. Debéis fijar vuestros objetivos allí́ donde vuestros talentos tengan el mayor impacto.

Durante la década de los ochenta envié́ muchos estudiantes universitarios a Japón y a los Estados Unidos. Quería que salieran de Corea, donde se lanzaban botes de gases lacrimógenos casi a diario, y que viesen un mundo más amplio y variado. Una rana que vive en el fondo de un pozo no sabe que fuera existe un mundo mayor.

Tengo la esperanza de que Corea produzca lideres globales en el verdadero sentido. Espero ver nuevos lideres políticos que conduzcan a las Naciones Unidas hacia el cumplimiento de su verdadero propósito, y nuevos lideres diplomáticos que detengan los combates en las zonas conflictivas. Espero ver personas como la Madre Teresa, que cuiden de los que vagan y mueren en las calles. Espero que surjan lideres de paz que continúen mi misión, como pioneros de nuevas soluciones en la tierra y en el mar.

El punto de partida es tener un sueño y una meta. Por favor, tened un espíritu aventurero y pionero. Soñad sueños que los demás no se atreven a imaginar. Proponeos objetivos que tengan significado y convertíos en lideres globales en beneficio de la humanidad.

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